Es algo bastante común, que haya conflicto entre nueras, yernos y suegros y suegras, ¿verdad?
La situación es la siguiente: la suegra hace comentario tipo “a mi hijo no le gustan las patatas fritas así” o “qué maja era la otra novia de mi hijo”, o “la verdad es que las ideas políticas de tu novio son un poco raras”… o hacen como si no estuvieras, miradas críticas, venir a casa sin avisar y entrar con su llave… en fin, esas cosas que nos sacan de quicio ya que eso tu a tus padres no se lo permites.
Y para colmo, tu pareja no lo ve, se lo dices y le quita hierro “qué va, no te lo tomes así, seguro que no lo hace con mala intención “, aunque tu sabes que sí, que lo hace con mala intención. Y tu pareja no te defiende. Y te sientes en el más absoluto abandono, humillada, sin salida.
Bueno, aquí pasan varias cosas, pero las más importantes son:
Que a ningún papi ni mami les va a gustar nunca del todo la pareja de su hijo o hija. Aunque le caigas superbien siempre soñará con algo mejor. Hablo de frecuencia estadística, hay escepciones.
Que es desaconsejable que midas a tu pareja con tu rasero. Me explico: tu seguro que le has defendido ante tus padres en muchas ocasiones y consideras que hacerlo es una demostración de fidelidad y amor. Bien, pues para el o ella, no es así.
Que nencillamente no se da cuenta. Cuando tu relación de apego con tus padres es de cierto tipo (en otras pildorillas hablo de este tema del apego), eres absolutamente incapaz de darte cuenta de ciertos defectos en ellos.
Que no quiera líos ni verte sufrir, por eso le quita hierro. Tiene buena intención, pero el resultado es que desconfirma tus emociones y te hace aparecer como padeciendo una enfermedad psiquica que te hace ver cosas que no existen.
Y también puede pasar un poco de todo.
¿Solución? Primero, como digo siempre, darse cuenta de qué pasa y llegar a un acuerdo. Por ejemplo, tu pareja puede mostrarte apoyo y complicidad con un simple apretón de manos, o una mirada. Si no se ha dado cuenta, una mirada tuya le puede alertar para que te brinde apoyo de alguna forma que no necesariamente sea pelearse con alguno de sus progenitores.
Y sobre todo, no invalidar jamás las emociones de los demás. Aquí te dejo consejos prácticos para eso:
Cómo validar las emociones de tu pareja cuando tus padres (sus suegros) no la tratan bien
Aquí tienes una guía clara para entender cómo acompañar sin minimizar y cómo comunicarte de forma más respetuosa y efectiva cunado pasen cosas de estas con los suegros.
01.- Reconoce la emoción sin juzgarla: validación
La validación es el antídoto contra la minimización: hace que la persona se sienta vista, que no piense que es ella la que le tiene manía a sus suegros.
- Nombra lo que percibes: «Veo que esto te ha afectado mucho»
- Evita frases que restan peso: «No es para tanto», «Ya pasará», «No deberías sentirte así»
- Recuerda que validar no es lo mismo que estar de acuerdo
02.- Permite que la emoción exista: espacio emocional
Las personas necesitan tiempo y espacio para procesar lo que sienten.
- Haz pausas y escucha sin interrumpir
- Pregunta: «¿Quieres contarme más?»
- Evita saltar rápido a soluciones o consejos
03.- Conecta con la experiencia de la otra persona: empatía
La empatía no consiste en arreglar, sino en acompañar.
- Usa frases que acompañan: «Entiendo que esto te duela»
- Reconoce el impacto: «Tiene sentido que te sientas así después de lo que pasó»
- Mantén el foco en su vivencia, no en tu interpretación
04.- Evita la comparación emocional
Comparar emociones suele invalidar y generar distancia.
- No digas: «A mí me pasó algo peor y lo superé»
- No uses ejemplos para restar importancia
- Recuerda que cada persona tiene su propio umbral emocional
05.- Ofrece apoyo sin imponerlo: acompañamiento
El apoyo más útil es el que se adapta a lo que la persona necesita.
- Pregunta: «¿Qué te ayudaría ahora?»
- Ofrece opciones: «Puedo escucharte, pensar juntos soluciones o simplemente estar aquí»
- Respeta si la persona no quiere hablar más en ese momento
06.- Revisa tus propias intenciones: autoconciencia
A veces minimizamos para calmar, evitar conflicto o porque nos incomoda el dolor ajeno.
Ajusta tu respuesta para que sea más respetuosa y presente
Pregúntate: «¿Estoy intentando ayudar o evitar mi propia incomodidad?»
Reconoce si estás apresurando el proceso emocional
Hay más soluciones, claro, pero para eso hay que conocer el caso en concreto, por lo que os recomiendo mi terapia de pareja.
#ungestocambiatuvida





