POR QUÉ NO CAMBIAMOS

A veces es fácil cambiar algo de nuestra vida: me apunto al gimnasio, dejo de fumar, empiezo a estudiar… lo difícil es mantener ese cambio en el tiempo.

Otras veces lo que pasa es que nuestro cambio tiene un impacto en el entorno. Y el entorno no nos deja cambiar tan fácilmente. Por ejemplo, cuando quieres dejar de fumar, pero toda tu pandilla fuma.

Y es que los sistemas humanos, tienden a mantener el equilibrio, aunque ese equilibrio no sea lo mejor para las personas que lo forman. Siguiendo con el ejemplo, se trata de ese amigo que en mitad de la noche te dice, venga, que porque te fumes uno no va a pasar nada.

Bueno, y qué podemos hacer cuando el entorno nos impide cambiar.

Opción 1.- Fumo cuando esté con esos amigos. Evidentemente es un error.

Opción 2.- Dejo de ir con esos amigos. Vaaale, puede ser una opción. Pero eso te hace sufrir, ¿no es cierto?

Y ahora entra en juego el concepto “sufrir”.

Y es que no se trata de dejar de sufrir, sino de “sufrir mejor”.

Volviendo a nuestro ejemplo: es cierto que, si quieres dejar de fumar, lo mejor es evitar esas situaciones que te “empujan” a hacerlo: el café mañanero, el camino en coche al trabajo o a casa, esas salidas con amigos… ¿Qué hago? ¿Lo dejo todo? Eso es imposible, por tanto, lo que debes hacer es “sufrir mejor”: en vez de café, tomo té, en el coche me pongo unos caramelos sin azúcar en vez del paquete de tabaco, salgo con los amigos y en vez de fumar, me saco la copa. Y, por supuesto, a ese amigo al que no le mola que tu hayas dejado de fumar… le dices claro que no te ofrezca.

Vas a sufrir, sí, pero mejor.

Si queréis que os ponga más ejemplos de cómo cambiar “sufriendo mejor”, me lo decís en comentarios en mis redes

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