TUTORIAL PARA MEJORAR TU INTELIGENCIA SOCIAL.

Inteligencia Social como los pingüínos

CAPÍTULO 1: GANA SEGURIDAD

Como os contaba en otra pildorilla, la mayoría de vosotros creéis que esto del “carisma”, la personalidad “magnética”, es algo un poco innato. Bueno, sí, pero de todas formas se puede aprender. La Inteligencia Social se entrena.

Y es lo que vamos a hacer en este tutorial. Van a ser tres capítulos (las tres “s”):

1.- Seguridad,  entendida como el autoconcepto positivo que te va a llevar a la autoconfianza.

2.- Soltura a la hora de comunicarte con los demás.

3.- Sentimiento para saber empatizar con los demás gestionando  tus emociones.

En este capítulo hablaremos de la Seguridad en ti mismo/a. ¿Crees que vas a seguir siendo inseguro toda la vida? Pues no.

Lo que está más que claro es que no podemos ocultar nuestras emociones, esas se dan sí o sí. Pero sí que podemos controlar, si aprendemos, las conductas derivadas de esas emociones.

Por ejemplo, os cuento que yo una vez tuve una situación de mucho miedo cuando mi hijo era pequeño. Una persona en la calle nos amenazaba. Tuve que mostrar valentía, sacar “pecho” y darle a entender a esa persona que no era buena idea meterse con nosotros. Salió bien. Mi hijo, cuando ya volvíamos a casa me decía “mamá, qué valiente eres”. Y yo le dije: “no hijo, tenía tanto miedo como tú, lo que pasa es que mamá ha aprendido que a veces no hay que mostrar ese miedo. Tú lo aprenderás también. Tener miedo te hace ser más prudente”.

Lo que pasa es que yo ya me he visto en varias situaciones semejantes y he aprendido de mis emociones. He aprendido a guardar el miedo y a actuar. Cuando lo haces muchas veces, aprendes.  Es como montar en bici.

Pero lo difícil es dar ese primer paso, conseguir la motivación suficiente como para vencer el miedo y empezar. Allí vienen las diferencias entre tú y yo. Yo lo consigo porque me encanta la adrenalina que me proporcionan los retos. Mandela sobrevivió a la cárcel por la libertad, un niño aprende a ir en bici porque le apetece divertirse con ella e ir con sus amigos… ¿qué te mueve a ti? No lo busques fuera de ti, busca dentro.

Para darte ideas, aquí tienes unos cuantos valores, a ver cuáles son los tuyos:

  • Ambición (trabajar duro por tus metas)
  • Tolerancia (apertura de mente)
  • Capacidad (competencia, efectividad, responsabilidad)
  • Alegría
  • Limpieza, orden, autocontrol
  • Valentía (defender mis ideas)
  • Servicio (ayudar a los demás)
  • Honestidad (sinceridad, coherencia)
  • Creatividad (atrevimiento)
  • Independencia (autosuficiencia)
  • Afectividad (amor, amistad…)
  • Respeto (cortesía, educación)

Verás, algo que me molesta mucho de algunos gurús y coaches que andan por allí es eso de los mensajes positivos de “tú puedes”, “nada es imposible”, etc. A parte de ser mentira, si la persona a la que se lo propones tiene la autoestima bajita, es hasta contraproducente. Claro, es que le mandas mensajes al cerebro que en la mayoría de las ocasiones no puede “contrastar” porque muchas veces fracasamos, por lo que aún te hundes más.

La única forma de que consigas dar con ese motor que te mueve, es encontrarlo en ti mismo. Busca esos logros que has tenido a lo largo de tu vida: estudios, trabajos, arte, deporte… seguro que has hecho muchas cosas superbién. Piensa en ellas y mira qué cualidad es la que hay detrás. Por ejemplo, yo siempre he sacado muy buenas notas en mis estudios. ¿Por qué? Porque soy muy perseverante, esa es mi cualidad. ¿Cuál es la tuya?

Aquí algunas ideas:

  • Proactividad
  • Seguridad
  • Tendencia a “soñar”
  • Cuidado de los demás
  • Impulsividad
  • Creatividad
  • Actividad
  • Comprensión
  • Perseverancia
  • Curiosidad
  • Optimismo
  • Decisión
  • Buen carácter
  • Confianza en los demás
  • Simpatía
  • Planificación
  • Voluntad
  • Responsabilidad
  • Competitividad
  • Perfeccionismo
  • Complacencia

Bien, ya hay dos cosas que debes buscar: tu valor “motor” y tus cualidades más representativas.

¿Los tienes?

Vale. Otra cosa que podemos hacer es lo que yo llamo “engañar al cerebro”.  Hay muchas cosas que podemos hacer, pero para ganar seguridad y confianza en situaciones concretas hay un truco que funciona muy bien. Aunque estés pensando en lo mal que va todo, en que eso te da miedo o angustia, fuerza una sonrisa y pon una postura erguida. Eso le manda mensajes al cerebro que te ayudarán. No es magia ni nada místico. Es ciencia. Se llama la hipótesis del feedback facial » (Buck, 1980). Según esta hipótesis los movimientos y gestos de la cara pueden evocar reacciones afectivas en el sujeto que las realiza. La expresión de la cara tiene un impacto en la experiencia subjetiva de las emociones (Cornelius 1996; Matsumoto 1987; McIntosh 1996; Soussignan 2002). Hay un experimento muy chulo que hago con mi alumnado de la uni (Strack, Martin y Stepper, 1988): les digo que vamos a hacer una tarea para saber su habilidad para hacer tareas con partes de su cuerpo poco habituales. Hago dos grupos. A uno de ellos le digo que sujeten un lápiz con los dientes y al otro con los labios, de forma suave. Deben mantenerse así durante toda la tarea Es una forma de forzar una sonrisa o una cara triste.  Bueno, la tarea es más larga, pero resumiendo. Se les da a todos unas láminas con chistes. Debe valorar de 1 a 10 cuánto de gracioso es cada chiste. Los de la “sonrisa” tienden a valorar como más graciosos los chistes que los de la cara triste.  

¿A que mola? Pues hala, a sonreír por la vida, ya no solo por los demás, sino por y para ti.

Ya tienes la CONFIANZA. En el siguiente capítulo vas a aprender a comunicarte.

#ungestocambiatuvida

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