CÓMO FUNCIONA ESTO DE LA AUTOESTIMA

Si piensas que tener autoestima es quererte del todo… pues mal, vas mal.

Y es porque nadie se quiere del todo. Porque no somos majos del todo, ni basura del todo ni nada de nada del todo.

Os explico lo que pasa.

Lo que pasa es que nuestro cerebro tiene la puñetera manía de crear hipótesis, sobre absolutamente todo. Lo hace porque cuando no tiene respuesta certera sobre algo, tiende a inventárselo, como la IA.

Otra manía que tiene el coco es la de ahorrarse esfuerzo. Va a coger “atajos”, como los que te plantea el móvil en su pantalla de inicio. Y para ello acude a lo que tiene más cerca, a lo que ya conoce.  

Y lo hace una y otra vez. Aunque no funcione.

Te invito a que hagas un ejercicio y pongas en un lado las cosas de ti que crees que no podrás cambiar jamás y las que sí. Pero sé realista. Si ya van 30 veces que te apuntas al gimnasio y no vas, acepta de una vez que la cuestión no es apuntarte o no, sino que te guste o no, haz otra cosa. Está claro que tu coco está cogiendo ese “atajo” que no te lleva a ningún sitio.

¿De dónde saca la información para crear esas hipótesis y esos atajos? De lo que has aprendido. Por tanto, solo te sentirás bien contigo si lo que haces o sientes es coherente con lo que has aprendido.

Y algo que han aprendido tanto el tuyo como el mío es que nos queremos más si vemos que los demás nos quieren. ERROR. Es una trampa brutal. Entre el “me importa una m lo que piensen de mí” y el mendigar amor como un gatito abandonado… hay un término medio.

Yo creo que el problema es precisamente ese: que el cerebro está programado para aprender desde pequeños desde los demás. Aprendemos de nosotros mismos a través de lo que nuestras figuras significativas opinan de nosotros. Primero son los padres, luego los amigos, la pareja… Y dejamos muy de lado esa parte del cerebro que debe aprender lo que nosotros mismos sabemos de nosotros mismos. Y eso no lo enseñan en la escuela y por desgracia a veces tampoco, o no lo suficiente, en casa.

Pero seamos realistas. A veces no “nos queremos” pero con razón. Este mantra cansino del “quiérete más”, aunque bien intencionado, lo que consigue es justo lo contrario ya que implica que no aceptemos nuestras mierdas.

Yo me inclino más por el “quiérete mejor”, es decir, acepta tus limitaciones y déjate de tontadas. Hemos de aprender a vivir genial sin ser geniales.

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