ALTERNATIVAS AL DESASTRE QUE SE AVECINA EN EDUCACIÓN

(Esther Claver. Doctora en Psicología y docente de la Universidad de Zaragoza)

Conste que esta pildorilla la hago desde la visceralidad de haber leído lo que el ministerio propone para la vuelta al cole. Entiendo que no tengo todas las respuestas y pido perdón de antemano si molesta a alguien lo que voy a decir.

Es evidente, no me canso de decirlo, que esta pandemia ha mostrado grandes deficiencias en nuestro sistema educativo.  Se ha optado por el paradigma “tradicional” de sesiones de  docencia diarias, teniendo al alumno en frente de la pantalla en un formato en el que el profesor explica, hacemos ejercicios y al final corregimos olvidando que el paradigma “online” funciona de otra forma.

El profesor no debería haber sido el centro de la actividad y no se debería haber olvidado la socialización del alumnado ni del trabajo cooperativo, entre otras cosas. No voy a entrar en decir qué se tendría que haber hecho o no, pero desde luego hay ejemplos de buenas prácticas en nuestro país, como los Colegios 3A de Madrid que se adaptaron rápidamente a las circunstancias.

Ahora el Gobierno hace una propuesta para la vuelta al cole que desde mi punto de vista no tiene ningún sentido y vuelve a partir del paradigma tradicional de las 6 horas de clase presencial. Una vez más, muestran falta de creatividad y de conciencia de que tenemos que cambiar necesariamente de paradigma.

Necesitamos un modelo que de protagonismo al docente, no al libro, que potencie la independencia al alumno en su trabajo, por medio de Sites, VideoMeet, tutorías online, vídeos de YouTube y todas las herramientas de Google Suite for Education (G-Suite), por ejemplo.

Además, habría que alternar momentos de contacto con sus profesores con atención individualizada a la hora de resolver dudas y asesorar tanto emocional como organizativa o académicamente a cada alumno, tiempo para trabajo en equipo tutorizado con sus compañeros a través de las herramientas digitales y espacio para el trabajo individual, en función del ritmo de cada alumno y con el apoyo de sus profesores.

Los coles deberían convertirse en espacios digitales y de conciliación. No necesitamos más docentes, sino dotar a los que ya hay de dispositivos y recursos para poder compatibilizar el trabajo individual con el grupal. Pero para eso también deberían formarse (y este verano da tiempo) en, por ejemplo, la formación que certifica Google Educator.

Evidentemente también habría que dotar a las familias que lo precisen de recursos y alternativas para poder conciliar, ya que los niños van a estar más en casa.

Y en todo esto cobran un especial protagonismo el Departamento de Orientación, que deberían hacer su trabajo entrando en contacto con cada una de las familias de sus centros para sondear cuáles son sus realidades y diseñar así, itinerarios formativos individualizados.

 Creo que así, lo que se llama Comunidad Educativa adquiriría, de una vez por todas, el sentido que realmente tiene.

Una vez sepa cada centro la realidad de sus familias, se diseñan tiempos y espacios donde el eje principal, como no puede ser de otra forma, sea la protección de la salud.

Para ello puede haber, al mismo tiempo, espacios donde haya clases presenciales (aulas), otros donde sea el trabajo on line el protagonista (en despachos) y otros donde se oferte al que lo necesite tiempos de conciliación (patios, comedores…).

Si has hecho un buen diagnóstico, esto es posible.

Cada profesor marca su horario según las necesidades de su alumnado y las suyas propias, claro está, pero con unos objetivos a cumplir por parte de todos. Habrá casos concretos en los que esta generalización que hago no sea posible, pero serán pocos y se deberían diseñar respuestas para ellos.

El sistema educativo también ha de hacer el esfuerzo de adaptar los contenidos curriculares a una versión online, es decir, 4 horas de docencia presencial equivaldrían a 1 hora en online. Así cuadrarían los números. Y eso requiere, como digo, un cambio de paradigma.

Señora Celáa, no hace falta una nueva ley, hace falta un esfuerzo por adaptar el sistema a su “nueva normalidad” sin chapuzas.

#ungestocambiatuvida

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