FOBIA ESCOLAR (DE LOS PROFES)

Recuerdo una profe en mi consulta (no venía por ella, sino por su hija adolescente) que se ponía enferma con cierta regularidad y los médicos no sabían qué tenía. Le subía la fiebre, le dolía el estómago, bajaba de peso con mucha facilidad… pero nada, no le encontraban nada.

Su hija un día, como de broma, dijo en una sesión “mi madre lo que tiene es alergia al curro” y eso me dio pie para trabajar con la mamá el estrés laboral que sentía.

Estos días hemos hablado mucho de los niños y las consecuencias del confinamiento, de lo buenos o malos que han sido los profes en su adaptación a dar clases on line, que si muchas tareas escolares, que si pocas…  Sin entrar en culpas ni culpables, lo que ha pasado (y está pasando porque escribo esto justo al final del curso 19/20) es que nuestros profes están sufriendo estrés. ¿Y qué pasa con eso?

Pues que lo que ocurre en nuestro cerebro cuando lo sometemos a situaciones estresantes por mucho tiempo puede ser devastador. Fijaos hasta qué punto, que puede llegar a afectar al tamaño de algunas zonas cerebrales, lo que conlleva trastornos que pueden ser graves. Desde pérdida de memoria a alexitimia (incapacidad para reconocer las propias emociones).

Veamos qué han vivido estos días nuestros profes (yo también soy profe, pero de Universidad y en ese ámbito nos hemos apañado muy bien): el trabajo, antes entorno seguro y conocido, se ha tornado en entorno hostil, se les ha presionado desde arriba a base de exigencias muchas veces absurdas y continuamente cambiantes (todavía estamos en ello), desde las familias de sus alumnos con quejas (lógicas) y desde sus propias familias (“mamá, déjame el ordenador, que tengo que hacer mis deberes”). También, como todos, ha vivido la experiencia de pérdida de su libertad, incluso alguno de pérdida de un ser querido.

Y esto empezó el 14 de marzo y aún continúa. Su cerebro está liberando cortisol, que es una hormona que se produce en la glándula suprarrenal y que sirve para aumentar el nivel de azúcar en la sangre. Y esto produce síntomas como el aumento de peso, problemas en la piel, insomnio, ansiedad, facilidad para enfermar ya que el sistema inmunológico se ve afectado, etc.

Además el cerebro deja de producir endorfinas, las hormonas encargadas de hacernos sentir bien, lo que nos lleva a un bucle pernicioso que deriva en depresión.

También afecta a la memoria y a la capacidad de adquirir nuevos aprendizajes. Pero es justo eso lo que se les está exigiendo y se les va a exigir el curso que viene: que aprendan a manejarse en una “nueva normalidad” que no se sabe muy bien en qué va a consistir y lo que se sabe genera muuucho estrés.

Así es que desde aquí mando un mensaje a todos los y las profes de todos los niveles educativos: relax y tranquilidad. Lo vais a hacer bien, lo vamos a hacer entre todos porque la Comunidad Educativa va a tener que redefinirse sí o sí hacia modelos más cooperativos y menos exigentes.

#ungestocambiatuvida

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