NOS ESTAMOS DESHUMANIZANDO

¿Nos estamos deshumanizando?

Se habla mucho de ello a raíz de la muerte por hipotermia del famoso fotógrafo René Robert en París al sufrir una caída en la calle y no socorrerle nadie.

Y se ha llevado a la palestra porque es una persona con cierta fama, pero ¿cuántas personas sin techo mueren en nuestras calles a lo largo del año? Parece que en España el dato es de un fallecimiento cada 5 días.

 Y la mayoría de ellas mueren a causa de la inasistencia a tiempo, como el caso de René, al que, paradójicamente asistió, por desgracia ya tarde, una persona en la indigencia.

¿Qué nos está pasando? ¿Cómo hemos llegado a este límite en el que nos importa tan poco, no solo el infortunio ajeno, sino la propia muerte?

Es un proceso deshumanizante en el que nos vemos inmersos, según mi opinión, desde ya hace mucho tiempo. Como le pasa a la rana del efecto “rana hervida”, poco a poco, casi sin darnos cuenta, nos hemos acostumbrado a ser simples observadores del sufrimiento ajeno.

Las razones son muchas. Por un lado, desde la llegada de los Mass Media, leemos, vemos y oímos verdaderas atrocidades reales o ficticias, por lo que nuestro cerebro las va clasificando en “usuales” y por tanto con menos capacidad de crearnos una alerta.

Luego está el “efecto espectador” que nos lleva a pensar que hay otros en mejores condiciones de acción que nosotros: “ya pago mis impuestos” “que lo hagan los ricos” “ya vendrá el 061”…  

También el miedo tiene mucho que ver. Estamos acostumbrados a leer estafas y atracos relacionados con el abuso de la buena voluntad de las personas. Ya no nos fiamos de nada ni de nadie.

En efecto, todo ello son razones suficientes para entender qué nos está pasando, por qué nos estamos deshumanizando.

Pero yo me pregunto hasta dónde vamos a llegar, porque este efecto ya lo estamos viendo de forma alarmante en nuestros niños y adolescentes, con el tema del acoso escolar, por ejemplo, donde el factor clave para su inicio y perduración es precisamente la “no acción” de los observadores que no denuncian los casos.

Y eso me lleva, como casi siempre, a la educación. La única forma de revertir este horrible fenómeno de la deshumanización es que en nuestros hogares eduquemos a nuestros hijos en la responsabilidad social. Ya sé que es más fácil decir cosas como “no te fíes” “no te des a entender” “no te metas en líos por nadie” “no entres en las RRSS”, etc. Lo difícil es educar en valores, hablar y sobre todo escuchar a nuestros niños y jóvenes para poder conectar con la parte menos deshumanizada de la población.

Y es que esa es la solución. Y no lo digo yo, lo dicen, entre otros muchos, Francesco Tonucci, un referente mundial en educación. Y no solo es por y para la infancia, sino al revés, como digo, para frenar la deshumanización que está sufriendo la raza humana.

#ungestocambiatuvida

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