Gente brillante que no lo parece
Me estaba acordando en este momento de un post de Facebook donde alguien se preguntaba la cantidad de gente a la que le caes mal por culpa de una historial mal contada. Yo he contestado que si a alguien le caigo mal por algo que le han contado y no es capaz de contrastarlo antes de juzgarme, pues quizá es que a mí no me va a caer tampoco muy allá. No me gusta la gente que prejuzga.
Y luego me he estado acordando de una paciente que tuve. Autoestima por los suelos debido a una crianza muy desconfirmante. Pero lo que es la naturaleza humana: esa chica brillaba (supongo que lo sigue haciendo). Una personalidad entre la ingenuidad y la fortaleza, entre lo dulce y lo amargo, creativa, inteligente, llena de energía…BRILLANTE!!
Pero ¿qué le pasa a la gente que brilla? Pues que siempre hay alguien oscuro al lado que quiere apagar su brillo: un hermano, un compañero del trabajo, una vecina envidiosa… Al lado de la gente que brilla siempre hay una sombra que amenaza.
¿Envidia? Puede ser, pero me da igual por lo que sea porque no se puede hacer nada contra la gente gris y oscura que busca apagar el brillo de los demás. Son estúpidos, y por tanto imprevisibles y desconcertantes (al estilo de Cipolla).
Lo que pasa es que la gente oscura, gris y estúpida, malinterpreta constantemente a la gente brillante . Es como si hablaran idiomas diferentes. Cuando el brillante hace un halago al oscuro, por ejemplo, éste lo que recibe es un insulto porque interpreta que un halago, viniendo de alguien brillante es como una broma, como una forma de reírse de su oscuridad. Entonces responde de forma agresiva, lo que desconcierta al brillante dejándole con la sensación de que ha hecho algo mal.
Otro ejemplo: cuando la gente brillante hace una de las suyas, es decir, algo creativo, inteligente, incluso genial, la persona gris se siente evidenciada en su estupidez, por lo que intenta por todos los medios mostrar, si los hay, los puntos débiles de la acción del brillante. Y normalmente lo consigue porque le pone mucho empeño y el brillante no se defiende porque no tiene armas contra la oscuridad, no sabe jugar ese juego. Y una vez más, queda perpleja y empequeñecida, invisible.
Y lo peor de todo. Cuando el brillante se equivoca, eso sí que es una fiesta para el oscuro, que hará todo lo posible por visibilizar el error para apagar de una vez por todas ese brillo que tanto le molesta.
Lo único que puede hacer la gente brillante es huir de la oscuridad bien lejos y no dejar que su influencia le alcance. Debe buscar refugio al lado de gente que brilla, y si se cuela un oscuro, protegerse de su influjo centrándose en sus fortalezas. Y curarse de las heridas lo más pronto posible para seguir brillando.
Recuerda lo que dicen las «leyes fundamentales de la estupidez humana» de Cipolla:
El núcleo del ensayo son las cinco leyes fundamentales de la estupidez humana, formuladas como axiomas universales:
- Siempre e inevitablemente subestimamos el número de estúpidos en circulación. Cipolla afirma que cualquier estimación sobre cuántos estúpidos existen será siempre una subestimación. La estupidez es más abundante de lo que creemos y aparece en todos los contextos: reuniones de trabajo, vida cotidiana, política o academia.
- La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica. La estupidez es democrática: no depende de la educación, la clase social, la profesión o la inteligencia. Cipolla incluso menciona que entre los ganadores del Nobel también hay estúpidos.
- Una persona es estúpida si causa daño a otros sin obtener beneficio alguno, o incluso perjudicándose a sí misma. Esta es la definición central del autor. El estúpido no actúa por maldad ni por interés propio: simplemente genera pérdidas netas para todos, incluida su propia persona. Es un agente de caos que rompe la lógica de causa y efecto.
- Las personas no estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de los estúpidos. Cipolla advierte que es un error grave asociarse con ellos, porque su capacidad de destrucción es mayor de lo que parece. Los inteligentes, ingenuos y bandidos tienden a olvidar este riesgo y lo pagan caro.
- El estúpido es el tipo de persona más peligrosa que existe. Su imprevisibilidad y su falta de lógica lo convierten en una amenaza mayor que el malvado, que al menos actúa movido por un interés personal comprensible. El corolario de Cipolla es contundente: un estúpido es más peligroso que un saqueador.
#ungestocambiatuvida





