Hay momentos en los que algo dentro de ti sabe que la relación ya no funciona, pero aun así te quedas, te aferras a la relación como si no hubiera un mañana.
No por ingenuidad, ni porque “no te des cuenta”, sino porque existen mecanismos emocionales y psicológicos que hacen que no veas las señales de que su interés acabó aunque estén delante de ti. A veces, lo que te mantiene ahí no es el amor, sino la esperanza, el miedo o la costumbre.
Hay tres razones por las que puedes estar pasando por alto señales evidentes de desinterés, desgaste o incluso falta de afecto real. Comprenderlas no solo te da claridad: también te devuelve poder.
Debe estar conectado para enviar un comentario.